¿Qué conexión logra encontrar con
algunas de las ideas que abordamos en la clase anterior?
Los dos videos de Sir Ken
Robinson y el texto de Michael Wesch nos hablan de la crisis de la educación,
que se manifiesta en el aburrimiento de los estudiantes que asisten a la
escuela, en la falta de sentido y de significado de la educación.
Ambos autores se refieren a la
evaluación en el sistema educativo actual como algo que deja de ser funcional y
que no aporta en el proceso de enseñanza – aprendizaje de los estudiantes.
Hacen énfasis en el aprendizaje,
en el estudiante, en la diversidad y la diferencia sobre la enseñanza
(transmisión de conocimientos), el docente y la homogeneidad.
Wesch se refiere a ambiente de
aprendizaje mientras Robinson se refiere a clima de posibilidad para introducir
la importancia en el diseño y desarrollo tanto de situaciones de aprendizaje
como de ambientes de aprendizaje que logren involucrar a los estudiantes en el
proceso, que formen parte de él. Inspirando así, en ambientes participativos, la
curiosidad y la creatividad, el diálogo y el pensamiento crítico.
Presentan una postura crítica
frente al sistema educativo, pero reconocen que hay caminos y propuestas
alternativas que se están desarrollando y que permiten visualizar que es
posible revertir la situación de crisis, de falta de sentido y de aburrimiento
de la escuela en la actualidad.
¿Qué cambios deben aplicarse
sobre la Educación para adaptarse a las necesidades sociales, económicas y
tecnológicas del siglo XXI?
Considero que para adaptarse a
las necesidades del siglo XXI, la educación debe principalmente entender las
nuevas realidades. El aprendizaje ya no es una función exclusiva de la Escuela,
puede suceder en cualquier lugar y en cualquier momento. El conocimiento vive
un proceso de cambio, lo que se aprende hoy puede que ya no esté vigente en un
futuro cercano. La globalización y la conectividad modifican la forma de
relacionarse y de comunicarse con el mundo; los conceptos de tiempo y espacio se
reconfiguran en lo virtual.
Realidades que obligan que tanto
la lógica y las prácticas de la escuela se deban ajustar a dichos cambios. Se requiere
que la educación sea flexible, abierta, de tal forma que sea posible ajustarse continua
y permanentemente a las necesidades de su contexto. En un mundo globalizado,
emerge la necesidad de formar redes que permitan el flujo de información y
propuestas entre los diferentes sistemas educativos.
Cristóbal Cobo, en el documento 20
claves educativas para el 2020 reconoce cuatro vectores claves o
agentes dinamizadores para adaptarse a estas realidades: Apertura, conexión,
creación y adaptación. En el siglo XXI uno de los pilares es “educarse durante
toda la vida”, por lo que se propone combinar la educación presencial con el
aprendizaje ubicuo como alternativa de solución para esta exigencia. La educación
debe aplicar los avances tecnológicos en los procesos de enseñanza –
aprendizaje.
Los currículos establecidos por
las escuelas y las competencias a enseñar deben corresponder a estas nuevas
realidades. Se deben implementar mecanismos que deriven en la interacción entre
la sociedad y la educación, de tal forma que las propuestas respondan a procesos
colaborativos en su análisis, construcción, ejecución, evaluación y ajuste.
¿Qué papel jugarán los
profesores, las familias y los propios estudiantes en este reto?
La educación siempre se
presentará en una relación entre el conocimiento y los aprendices. El papel de
la comunidad educativa es fundamental en el reto que se nos plantea.
El poder que surge en el proceso
de enseñanza – aprendizaje es concebido de otra manera en la actualidad. En este
momento, tanto docentes como padres de familia y estudiantes están en un mismo
nivel de poder – entendiendo cuales son los roles, funciones y
responsabilidades de cada uno de los involucrados en el proceso. La autoridad
será un tema de reconocimiento, no de imposición o derivada de un cargo o una
posición establecida institucionalmente.
En el aprendizaje y construcción
del conocimiento, los docentes y los estudiantes deben aprender a trabajar de
manera activa, complementaria y participativa en ambientes de aprendizaje
colaborativos. El docente debe acompañar el proceso de aprendizaje de sus
estudiantes, debe permitirse estar al lado del alumno.
El papel del profesor ya no será
el de transmisor de conocimientos, su principal actividad debe estar encaminada
a orientar a cada estudiante en su aprendizaje y en el desarrollo de competencias. Los estudiantes de manera
activa y experimental deben construir su propio aprendizaje. La familia deberá
participar activamente de los procesos educativos de sus hijos; no seguirá
descuidando y delegando la responsabilidad de la formación únicamente a la
Escuela.
La educación es un tema de
corresponsabilidad entre escuela, familia, docentes y estudiantes.
¿Cómo debería ser la educación
del siglo XXI?
La educación para el siglo XXI
debería ser abierta, flexible, ajustada a las necesidades y a las realidades de
los estudiantes, de las comunidades y de la sociedad. La educación debería
tener sentido, significar algo para todos los involucrados. Debería hacer
énfasis en el aprendizaje. La información obtenida a través de la evaluación
debería servir para la toma de decisiones, para ajustar las propuestas de
aprendizaje. La educación debería ser inclusiva. De acuerdo con Wesch y con
Robinson, la educación debería, en ambientes participativos, desarrollar la curiosidad
y la creatividad, el diálogo y el pensamiento crítico.