Reflexión - Sesión 8 - Evaluación de los aprendizajes.
Lo que hacía en mi práctica docente, antes de hacer la Maestría en Educación, partía de la convicción de que sabía mucho de educación y de todos sus componentes: pedagogía, didáctica, currículo, evaluación, etc. Cada sesión, cada nueva lectura, me hacía descubrir una dolorosa realidad: !qué tan lejos estoy de saber mucho de educación!
En este diplomado he sentido algo similar a lo que sentía cuando hice la Maestría. Pero al igual que en aquel momento, lo asumí como un reto, como una oportunidad para ser mejor, para ofrecerle a mis estudiantes otras posibilidades.

Creo que el sistema educativo y la práctica de la mayoría de los docentes está alejada del assessment, de la valoración de los aprendizajes y de la evaluación formativa, aunque hay algunos esfuerzos -importantes- de algunas instituciones educativas o de algunos docentes individualmente considerados. Pero con las pruebas estandarizadas, con los formatos que surgen de las certificaciones de calidad, con el afán inherente al día-día del ser docente, la función pedagógica de la educación es casi imposible de considerar.
El sistema privilegia lo inmediato, son muy pocos los esfuerzos institucionales para que los maestros puedan capacitarse en docencia. El compromiso de realizar una valoración de los aprendizajes debe ser tanto del docente como de la institución educativa y se deben generar espacios -como éste- para que los docentes adquieran los saberes necesarios para poder llegar a hacerlo.

Me parece muy relevante lo que propone la lectura
valoración del aprendizaje en el aula en relación con vislumbrar el enseñar, aprender y valorar como un proceso continuo, desde lo que propone Suskie, L (2010), en un ciclo de cuatro pasos: 1. Establecer los objetivos de aprendizaje, 2. Proporcionar oportunidades de aprendizaje, 3. Valorar el aprendizaje de los estudiantes, y 4. Usar los resultados.
Ante la pregunta sobre qué actividades de valoración del aprendizaje podrían ser útiles en mis clases podría decir que, a partir de la propuesta de Angelo y Cross, todas me podrían ser útiles. Las más comunes y que he utilizado, aunque informalmente, son las de evaluación de conocimientos y habilidades. Para aplicar evaluaciones en relación a lo actitudinal, valores y auto-conocimiento y las referidas a la reacción de los estudiantes frente al proceso de enseñanza-aprendizaje son más difíciles de aplicar. Creo que debo hacer un análisis profundo de cómo hacerlo; para mí no forma parte de mi quehacer docente, aunque reconozco la importancia y la urgencia de llegar a hacerlo.