domingo, 5 de octubre de 2014

Reflexión frente a los cambios en la educación para asumir los retos del siglo XXI

¿Qué conexión logra encontrar con algunas de las ideas que abordamos en la clase anterior?

Los dos videos de Sir Ken Robinson y el texto de Michael Wesch nos hablan de la crisis de la educación, que se manifiesta en el aburrimiento de los estudiantes que asisten a la escuela, en la falta de sentido y de significado de la educación.
Ambos autores se refieren a la evaluación en el sistema educativo actual como algo que deja de ser funcional y que no aporta en el proceso de enseñanza – aprendizaje de los estudiantes.
Hacen énfasis en el aprendizaje, en el estudiante, en la diversidad y la diferencia sobre la enseñanza (transmisión de conocimientos), el docente y la homogeneidad.
Wesch se refiere a ambiente de aprendizaje mientras Robinson se refiere a clima de posibilidad para introducir la importancia en el diseño y desarrollo tanto de situaciones de aprendizaje como de ambientes de aprendizaje que logren involucrar a los estudiantes en el proceso, que formen parte de él. Inspirando así, en ambientes participativos, la curiosidad y la creatividad, el diálogo y el pensamiento crítico.
Presentan una postura crítica frente al sistema educativo, pero reconocen que hay caminos y propuestas alternativas que se están desarrollando y que permiten visualizar que es posible revertir la situación de crisis, de falta de sentido y de aburrimiento de la escuela en la actualidad.

¿Qué cambios deben aplicarse sobre la Educación para adaptarse a las necesidades sociales, económicas y tecnológicas del siglo XXI?

Considero que para adaptarse a las necesidades del siglo XXI, la educación debe principalmente entender las nuevas realidades. El aprendizaje ya no es una función exclusiva de la Escuela, puede suceder en cualquier lugar y en cualquier momento. El conocimiento vive un proceso de cambio, lo que se aprende hoy puede que ya no esté vigente en un futuro cercano. La globalización y la conectividad modifican la forma de relacionarse y de comunicarse con el mundo; los conceptos de tiempo y espacio se reconfiguran en lo virtual.
Realidades que obligan que tanto la lógica y las prácticas de la escuela se deban ajustar a dichos cambios. Se requiere que la educación sea flexible, abierta, de tal forma que sea posible ajustarse continua y permanentemente a las necesidades de su contexto. En un mundo globalizado, emerge la necesidad de formar redes que permitan el flujo de información y propuestas entre los diferentes sistemas educativos.
Cristóbal Cobo, en el documento 20 claves educativas para el 2020 reconoce cuatro vectores claves o agentes dinamizadores para adaptarse a estas realidades: Apertura, conexión, creación y adaptación. En el siglo XXI uno de los pilares es “educarse durante toda la vida”, por lo que se propone combinar la educación presencial con el aprendizaje ubicuo como alternativa de solución para esta exigencia. La educación debe aplicar los avances tecnológicos en los procesos de enseñanza – aprendizaje.
Los currículos establecidos por las escuelas y las competencias a enseñar deben corresponder a estas nuevas realidades. Se deben implementar mecanismos que deriven en la interacción entre la sociedad y la educación, de tal forma que las propuestas respondan a procesos colaborativos en su análisis, construcción, ejecución, evaluación y ajuste.

¿Qué papel jugarán los profesores, las familias y los propios estudiantes en este reto?

La educación siempre se presentará en una relación entre el conocimiento y los aprendices. El papel de la comunidad educativa es fundamental en el reto que se nos plantea.
El poder que surge en el proceso de enseñanza – aprendizaje es concebido de otra manera en la actualidad. En este momento, tanto docentes como padres de familia y estudiantes están en un mismo nivel de poder – entendiendo cuales son los roles, funciones y responsabilidades de cada uno de los involucrados en el proceso. La autoridad será un tema de reconocimiento, no de imposición o derivada de un cargo o una posición establecida institucionalmente.
En el aprendizaje y construcción del conocimiento, los docentes y los estudiantes deben aprender a trabajar de manera activa, complementaria y participativa en ambientes de aprendizaje colaborativos. El docente debe acompañar el proceso de aprendizaje de sus estudiantes, debe permitirse estar al lado del alumno.
El papel del profesor ya no será el de transmisor de conocimientos, su principal actividad debe estar encaminada a orientar a cada estudiante en su aprendizaje y en el desarrollo de competencias. Los estudiantes de manera activa y experimental deben construir su propio aprendizaje. La familia deberá participar activamente de los procesos educativos de sus hijos; no seguirá descuidando y delegando la responsabilidad de la formación únicamente a la Escuela.
La educación es un tema de corresponsabilidad entre escuela, familia, docentes y estudiantes.

¿Cómo debería ser la educación del siglo XXI?


La educación para el siglo XXI debería ser abierta, flexible, ajustada a las necesidades y a las realidades de los estudiantes, de las comunidades y de la sociedad. La educación debería tener sentido, significar algo para todos los involucrados. Debería hacer énfasis en el aprendizaje. La información obtenida a través de la evaluación debería servir para la toma de decisiones, para ajustar las propuestas de aprendizaje. La educación debería ser inclusiva. De acuerdo con Wesch y con Robinson, la educación debería, en ambientes participativos, desarrollar la curiosidad y la creatividad, el diálogo y el pensamiento crítico.

1 comentario:

  1. Hola Paulo,

    Concuerdo en todo lo que mencionas en tu blog. Para la última pregunta también adicionaría algo, que debido a mi poca pero valorada experiencia, debería hacer parte de la educación del siglo XXI: la integración al proceso formativo de las familias.

    Considero que las familias han delegado toda la responsabilidad a la escuela y a la educación en general, y poco a poco se han ido alejando de lo que sucede con nuestros niños y jóvenes. Obviamente, esa desunión que existe actualmente entre muchas de las instituciones educativas y las familias se debe por diversos motivos, entre ellos las obligaciones laborales que asumen los padres, madres y acudientes para suplir necesidades básicas en el hogar. Sin embargo, la educación y nosotros como educadores debemos crear estrategias que como se presenta en Las 20 Claves del futuro de la educación, nos ayude a que exista una verdadera cooperación entre familia, escuela y comunidad.

    ResponderEliminar